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Renovación de drenaje y alcantarillado con gestión de activos
Cómo priorizar la renovación del alcantarillado: inventario, diagnóstico, criticidad y comparación de alternativas para organismos operadores en México.
INGENIERÍA CIVIL
ASCE México
10/17/20265 min leer
Una calle se abre para reparar una tubería y, meses después, vuelve a intervenirse el mismo corredor. Para quien vive o trabaja ahí, la explicación técnica importa menos que la interrupción repetida. Para el organismo operador, esa escena plantea una pregunta de planeación: ¿la obra resolvió un defecto aislado o atendió una necesidad identificada dentro de toda la red?
La renovación del alcantarillado ofrece una oportunidad para cambiar la conversación del número de metros intervenidos al servicio que se quiere conservar. Proponemos partir de un inventario comprensible, reconocer la incertidumbre y comparar alternativas antes de elegir una tecnología. La decisión debe poder explicarse con información del sistema, del sitio y de las personas afectadas.
La condición de una tubería no cuenta toda la historia
La guía de gestión de activos de EPA vincula el estado de los bienes, el nivel de servicio, su criticidad, el costo de ciclo de vida y el financiamiento de largo plazo (U.S. Environmental Protection Agency [EPA], 2008). Esa estructura ofrece una referencia para ordenar decisiones; no establece un porcentaje universal de sustitución anual para redes mexicanas.
Para aplicarla como ejercicio inicial, proponemos revisar dos tramos hipotéticos con deterioro semejante. Uno atraviesa una vialidad con alternativas de circulación; el otro sirve a una instalación esencial y carece de una solución sencilla de desvío. El ejemplo muestra por qué la inspección debe acompañarse de una descripción de las consecuencias de falla, no solo de una calificación física.
Construir un inventario que admita lo que falta
Un registro de trabajo puede incluir un identificador del tramo, ubicación, material, diámetro, longitud, profundidad conocida, fecha y tipo de inspección, defectos observados y antecedentes de intervención. Proponemos añadir un campo de confianza del dato. Una fecha de instalación documentada y una fecha estimada no deberían mostrarse como información equivalente.
El primer resultado útil puede ser un mapa de vacíos: tramos cuya ubicación necesita verificarse, conexiones sin registro o inspecciones demasiado antiguas para sustentar una decisión. En lugar de llenar esos espacios con supuestos invisibles, el equipo puede convertirlos en un programa de levantamiento. La falta de información también merece presupuesto y responsables.
Como referencia mexicana, la biblioteca MAPAS de CONAGUA reúne manuales de agua potable, alcantarillado y saneamiento, incluido el libro de operación y mantenimiento de redes de alcantarillado (Comisión Nacional del Agua, 2019). Conviene consultar el volumen pertinente y contrastarlo con los requisitos del organismo operador y del proyecto específico.
Diagnosticar primero y seleccionar la intervención después
La inspección debe responder una pregunta de decisión. Si se sospecha un problema localizado, el levantamiento debe permitir delimitarlo; si el problema es de funcionamiento de la red, hacen falta antecedentes compatibles con esa evaluación. Proponemos que cada campaña termine con una ficha que explique qué decisión permite tomar y qué incertidumbres permanecen.
La ficha técnica de EPA sobre rehabilitación sin zanja describe métodos como revestimiento curado en sitio, inserción de tuberías y sustitución por fragmentación de la tubería existente. También advierte limitaciones relacionadas con geometría, instalación y entorno (EPA, 1999). Es una referencia de principios; sus costos históricos y ejemplos no deben trasladarse a cotizaciones actuales.
Tres preguntas para comparar propuestas
Proponemos pedir a cada alternativa que responda lo siguiente: qué defecto resuelve, qué capacidad de servicio deja y cómo se comprobará su aceptación. La comparación debe explicar también lo que la solución no cubre. Un tramo puede necesitar trabajos complementarios, coordinación con conexiones laterales o una revisión del funcionamiento aguas abajo.
La expresión “sin zanja” merece una descripción concreta del procedimiento. El equipo debe identificar accesos, excavaciones puntuales, desvío temporal de caudales, interferencias y restitución de superficies. Con esa información podrá valorar la propuesta dentro del corredor urbano real. El nombre comercial de una técnica no sustituye un proyecto ejecutivo.
Convertir prioridades técnicas en un programa revisable
Para un programa piloto proponemos separar tres grupos: necesidades inmediatas que requieren evaluación o atención, intervenciones que cuentan con diagnóstico suficiente y tramos donde primero debe mejorarse la información. La clasificación debe quedar fechada y asociada con la evidencia disponible. Su finalidad es organizar decisiones, no producir una falsa precisión numérica.
Si se utiliza una matriz de riesgo, cada categoría debe tener una definición y ejemplos comprensibles. Proponemos que operación, ingeniería y planeación revisen juntos una muestra de tramos antes de aplicar el método a toda la red. Las diferencias de criterio pueden revelar datos faltantes o consecuencias que una sola área no había considerado.
El papel de los responsables locales también importa: EPA dispone de una ficha dirigida a autoridades sobre su participación en la gestión de activos (EPA, 2025). Para México, una propuesta de programa puede acompañarse de escenarios presupuestales y explicaciones del servicio esperado, en lugar de presentar una lista de obras desconectada de sus objetivos.
Qué exigir al cierre de una obra
Proponemos definir desde la contratación qué evidencia integrará el expediente de aceptación: localización final, identificación de materiales, verificaciones previstas en el proyecto, incidencias, correcciones y condiciones de entrega al operador. Estos elementos deben ajustarse al procedimiento contratado. Una revisión final resulta más útil cuando compara lo recibido con criterios establecidos antes de ejecutar los trabajos.
Después de la entrega, el registro de activos debe reflejar la intervención. También puede programarse una revisión de resultados vinculada con el problema inicial. Si la obra buscaba atender fallas recurrentes, el seguimiento debe recuperar ese antecedente; si perseguía otra mejora, el indicador debe corresponder a ella. Medir metros construidos responde una pregunta distinta.
Una tarea útil para estudiantes y profesionales
Un ejercicio universitario puede comenzar con una red ficticia y datos incompletos: elaborar el inventario, explicar la prioridad y defender la información que hace falta antes de diseñar. Para un equipo profesional, el siguiente paso puede ser seleccionar un corredor piloto. En ambos casos, renovar mejor significa conectar diagnóstico, decisión, ejecución y aprendizaje de operación.
Fuentes y lecturas recomendadas en formato APA 7
Comisión Nacional del Agua. (2019, 2 de enero). Biblioteca digital de MAPAS. Gobierno de México. https://www.gob.mx/conagua/es/documentos/biblioteca-digital-de-mapas
U.S. Environmental Protection Agency. (1999). Collection systems O&M fact sheet: Trenchless sewer rehabilitation (EPA 832-F-99-032). https://nepis.epa.gov/Exe/ZyPURL.cgi?Dockey=P1001QU7.TXT
U.S. Environmental Protection Agency. (2008). Asset management: A best practices guide (EPA 816-F-08-014). https://www.epa.gov/sites/default/files/2015-04/documents/epa816f08014.pdf
U.S. Environmental Protection Agency. (2025, 5 de diciembre). Asset management for water and wastewater treatment systems for local officials. https://www.epa.gov/small-and-rural-wastewater-systems/asset-management-water-and-wastewater-treatment-systems-local
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